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EL PROYECTO VENUSHINA

A pesar del progreso que supuso el sufragio universal, y a pesar de los avances en la paridad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, las mujeres siguen estando desfavorecidas en el terreno económico y financiero, dominado en un alto porcentaje por hombres. Por ello, los proyectos destinados a mejorar la situación económica de las mujeres emancipadas encuentran dificultades para su financiación. Esta situación podría mejorar sustancialmente empoderando a las mujeres, por ejemplo proveyéndolas de un medio de pago o de contabilidad que fuera realmente neutro en su naturaleza, fiable y controlado por mujeres. Su finalidad sería facilitar los intercambios entre éstas, y también con los hombres afines a la causa de la emancipación de la Humanidad.

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La Fundación Ineval encara con decisión este problema utilizando sus competencias en el tema de las monedas sociales. Desde 2006 y con la misma finalidad original de potenciar los valores humanos en el mundo económico, se ha dedicado a la promoción de los medios de pago sociales y complementarios de las monedas de curso legal, habiendo sido la sede del Instituto de la moneda Social entre 2013 y 2017. También ha aplicado sus conocimientos a realizar trabajos sobre monedas y otros medios de pago para el ayuntamiento de Barcelona (Libro “monedas sociales y complementarias” de 2016) y para el gobierno de la Generalitat de Cataluña ( “Innovaciones competitivas en medios de Pago P2P” de la Agencia Catalana de la Competencia, 2017).

En consecuencia, la Fundación ha puesto en marcha el Proyecto Venushina, para el desarrollo de una moneda social y/o digital femenina para el empoderamiento financiero de las mujeres de todo el mundo, teniendo presente especialmente la grave problemática de las mujeres africanas.

Una vez creada, la moneda o medio de pago se pondrá a disposición de los colectivos que demuestren una voluntad de cooperar en el proyecto, o que ya tengan en su ideario la misma finalidad. Desde esta página les invitamos a contactarnos.

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Un poco de historia

Las investigaciones arqueológicas parecen demostrar que en el extenso territorio que hay desde el río Nilo, en África, hasta el río Indo, en el actual Pakistán, durante miles de años se utilizó una contabilidad común, que desembocó en un sistema de pagos en el que los contratantes creaban el dinero en el momento de la transacción. Firmaban un documento denominado factura-cheque, que era un reconocimiento de deuda y promesa de pago, con los nombres del comprador y el vendedor, más el objeto de la transacción comercial. El documento se redactaba en dos ejemplares: uno para el vendedor y el otro quedaba depositado en el templo.

Esta libertad monetaria cambió radicalmente cuando el rey Sargón I de Acadia impuso las monedas de oro como única forma monetaria, probablemente en el año 2.334 a.C. La nueva exclusiva de emisión de dinero que el rey se auto-otorgó le dió riqueza para crear ejércitos mercenarios y así crear el primer imperio del que se tiene noticia. Su modelo fue copiado por los poderoso en todos los países y pasó posteriormente a los bancos centrales de los estados y más recientemente, a la banca comercial privada. Para el conjunto de la población, la imposibilidad de crear dinero ha supuesto su endeudamiento para poder comerciar, una situación que hoy a todo el mundo le parece natural, pero que no existía antes de que los gobernantes impusieran por las armas su exclusiva sobre el dinero. El resultado se hace visible en la enorme masa de deuda siempre creciente que todos los gobiernos, las empresas y la población mantienen con la banca, la cual detenta el privilegio exclusivo de crear dinero.

El siglo XXI está viendo la aparición de miles de monedas alternativas a las oficiales, especialmente desde la creación genial del Bitcoin, en 2009, que incorporaba la disruptiva tecnología de la cadena de bloques, o blockchain. La facilidad de replicar el Bitcoin, especialmente desde la aparición de Ethereum, ha dado lugar ya a unas 2000 monedas digitales. Sin embargo, el problema global, de la emancipación de la Humanidad del yugo impuesto por la escasez monetaria, no está resuelto. Nosotros pensamos que esto es debido al enfoque patriarcal de las nuevas monedas, que, en el espíritu, siguen el modelo del rey Sargón.

En febrero de 2018, en una conversación entre Tere Valero y Jordi Griera en la sede de Ineval, se suscitó este problema. En una reflexión posterior, la fundación decidió crear una nueva moneda que utilizara los puntos fuertes de la cadena de bloques, pero que no fuera especulativa, participando de las cualidades de las monedas sociales, con el fin de ponerla al alcance de las mujeres y de los hombres que compartan la misma visión. Estará centrada en los mismos valores humanos que la fundación Ineval propaga desde hace diecinueve años, los cuales excluyen la especulación como forma de ganarse la vida.

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FASES DEL PROYECTO

El proyecto comprende tres fases. El paso de una fase a la siguiente vendrá condicionado por la disponibilidad de recursos:

  1. Se creará una moneda social que permitirá iniciar los intercambios entre las usuarias. – REALIZADO.
  2. Se desarrollará una criptomoneda que adoptará los saldos de la moneda social, intercambiable con ella. – ANTEPROYECTO.
  3. Utilizando la blockchain de la moneda, se construirá una red de intercambio de conocimiento, de contratos inteligentes, educación, etc. – EN ESTUDIO

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